Bichos, convivencia y resiliencia
Estas “fotos que hablan” invitan a observar el mundo natural que nos rodea y a establecer una relación respetuosa que valore y proteja la biodiversidad faunística que coexiste con nosotros, aun en ambientes urbanos. Trabajemos juntos por un futuro sostenible.
Las abejas europeas transforman en miel el néctar que succionan de las flores. Primero mezclan el néctar con su saliva y transforman los azúcares por acción de las enzimas que tienen en su sistema digestivo. La miel que resulta la almacenan en celdas de la colmena, donde la guardan para alimentarse cuando no hay flores.
Este mamífero solitario, de larga cola anillada, es un trepador de hábitos nocturnos que, por ser omnívoro, se ha adaptado al ambiente urbano, donde en los últimos años se le ha encontrado con más frecuencia. Algunos llaman “caco” al inofensivo cacomixtle norteño, eficiente cazador de ratas, ratones y cucarachas en la ciudad.
Xochimilco, pero la presencia de especies exóticas introducidas con fines comerciales en la década de 1970, como la tilapia africana y la carpa, han ocasionado alteraciones ecológicas en el sistema y las poblaciones de axolote, charal y mexclapique casi han desaparecido.
A diferencia de las abejas, las moscas polinizadoras no necesitan cuidar a sus crías y pasan mucho más tiempo dedicadas exclusivamente a alimentarse de las flores. Son esenciales para la producción de alimentos y la sustentabilidad de la biodiversidad, ya que visitan más del 70% de las plantas cultivadas y silvestres polinizadas por animales.
